La Unidad Educativa Nacional Edoardo Crema, ubicada en la avenida José Antonio Páez de El Paraíso, en el municipio Libertador, es uno de los 80 campamentos transitorios que brindan refugio temporal a las víctimas de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio.
El Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) coordina, a través de sus entes adscritos, todos los esfuerzos de ayuda humanitaria mediante el suministro de albergue, alimentación, atención médica, apoyo psicológico y servicios básicos para cientos de venezolanos y venezolanas que allí se encuentran.
El presidente de la Fundación Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico (Fiidt), Francisco Durán, explicó que, una vez recibidas las familias, son censadas, registradas y atendidas de manera integral a cargo de personal especializado.
Seguidamente, a cada núcleo familiar se le explica el alcance del protocolo de convivencia, «de tal manera que permite discriminar qué tipo de familia estamos albergando, el número de miembros que la constituyen, si tienen niños menores de edad, en edad escolar, si hay mujeres embarazadas».
Durán detalla que los espacios del recinto educativo se encuentran distribuidos «por salones, divididos por módulos que cuentan, a su vez, con literas asociadas al número de integrantes de cada familia».
El presidente de la Fundación señaló que cada beneficiado del campamento transitorio cuenta con una atención coordinada que suplirá todas sus necesidades básicas. Reiteró que «garantizará una atención integral durante su permanencia en este campamento».
Nos cambió la vida en 39 segundos
La ciudadana Abigail García agradeció la atención en el campamento transitorio por parte del personal de Ciencia y Tecnología: «Llevamos tres días aquí, donde la atención ha sido muy buena (…) tanto en salud como en formación».
Los primeros días después de los terremotos, García y su familia permanecieron en los espacios habilitados por el Gobierno Nacional en el Parque del Oeste Alí Primera, para posteriormente ser censada y trasladada a la parroquia El Paraíso.
García relata los momentos de angustia, sufrimiento y miedo que vivió el pasado 24 de junio, en el kilómetro 4 del sector El Junquito: «Fue una experiencia de 39 segundos que nos cambió la vida a muchas personas».
Esta madre venezolana, víctima de los efectos del doblete sísmico, hace un llamado de prevención y resguardo a las personas que se encuentran en estos momentos en zonas de alto riesgo: «Hay que garantizar el bienestar de nuestros hijos».
El Gobierno Nacional, a través del Estado Mayor para los campamentos transitorios, habilita espacios dignos para el bienestar del pueblo venezolano, mientras avanza en un plazo perentorio en la construcción de nuevas viviendas.
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