Para la investigadora y profesional asociada en el Laboratorio de Mejoramiento Genético de Plantas del Centro de Biotecnología Agrícola del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Mariana Gabriela Andrade Briceño, “la biotecnología sin razón social, o sin aplicación, es como tener poder sin un propósito”.
La joven científica nació en Los Teques, estado Miranda, es hija única y desde temprana edad descubrió su vocación: estudiar todos los aspectos de la vida humana a través de la biología. Es su pasión. Es así como se ha dedicado a esta disciplina multidisciplinaria a favor del sector agrícola y de la soberanía alimentaria, para desarrollar cultivos resistentes, rubros mejorados e impulsar procesos tradicionales, combinando los principios éticos de la biología, la ingeniería y la química a favor de las ciencias y el conocimiento científico.
La investigadora confiesa que “desde muy pequeña ya sabía que me gustaba la ciencia, por eso en mi bachillerato escogí la mención Ciencias (…) Luego estudié en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y actualmente trabajo en la rama de la Biotecnología Vegetal”. Luego de graduarse, trabajó en el sector alimenticio, farmacéutico y desde hace tres años en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt).
Mariana Andrade sostiene que el IVIC le ha permitido integrarlas ciencias con un propósito y una aplicabilidad social. Exhorta a las nuevas generaciones a estudiar las disciplinas de las ciencias exactas: “Si les gusta conocer las respuestas científicas, investigar el origen de la vida, con mucho compromiso y mucha dedicación, podemos aportar al país”.
Fuera del laboratorio, esta investigadora practica deportes –desde muy niña–, ama la lectura y los animales: “Actualmente tengo cinco animales rescatados (…) espero tener mi refugio algún día”.
Para Mariana Andrade, la ciencia “es el poder de buscar respuestas (…) poderle dar un enfoque a algún problema; además, aplicarlo como una solución real, escalar y dar solución a una problemática fuera de los laboratorios”.
Ser mujer en la ciencia para esta investigadora representa una responsabilidad social; agradece haber contado con el apoyo incondicional de su madre, quien siempre ha creído en sus capacidades profesionales dentro del ámbito científico y formar parte de ese 50 % de mujeres dedicadas al sector representa un orgullo.
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