Las playas de Nueva Esparta y Sucre enfrentan un desafío silencioso, La acumulación excesiva de conchas de ostras marinas, un residuo biológico que ya está alterando la vida de los ecosistemas costeros debido a la proliferación de plagas por materia orgánica, lixiviados que dañan los suelos y dunas, y la alteración de los fondos arenosos que causa hipoxia y desplaza a las especies nativas. Frente a esta problemática, la ciencia venezolana ha encontrado una alternativa brillante que une la ecología costera con la innovación tecnológica.
Investigadores del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) presentaron en Argentina un proyecto vanguardista que busca transformar este problema ambiental en una alternativa sustentable para el sector de la construcción, la creación de bloques ecológicos elaborados a partir de plásticos reciclados y polvo de ostras.
La propuesta formó parte de la participación venezolana en la Reunión Regional RLA1024 proyecto ARCAL CXCVII (197), un encuentro que reunió en Buenos Aires a expertos de 12 países, organizado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de Argentina y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Venezuela estuvo al frente de este debate en el sur del continente gracias a los profesionales de investigación Astrid Herrera y Edward Longa, integrantes del Laboratorio de Polímeros del Centro de Química “Dr. Gabriel Chuchani” del IVIC.
El evento no solo sirvió para compartir avances, sino para recorrer instalaciones de vanguardia como el Centro Atómico Ezeiza y la planta de Y-TEC, donde los especialistas evaluaron de cerca el reciclado químico asistido por radiación y las iniciativas del programa global NUTEC Plastics, que busca mejorar las propiedades de los plásticos desechados para darles una segunda vida útil.
La fórmula del éxito y el mar como aliado
«La idea principal es aprovechar que las conchas marinas son naturalmente ricas en carbonato de calcio para utilizarlas directamente como un sustituto al cemento tradicional, un trabajo de recolección y adecuación que ya realizan instituciones y laboratorios aliados en la zona insular”, explicó la Técnico Asociado a la Investigación, Astrid Herrera.
Este esfuerzo en la región oriental cuenta con el apoyo fundamental de la Escuela de Ciencias Aplicadas del Mar de la Universidad de Oriente (ECAM – UDO), a través del Departamento de Acuicultura, sumando la experiencia en biología marina y tecnología de alimentos de especialistas como Yuraima García, Sara Levy y Jean Marval.
Asimismo, el proyecto se fortalece con la articulación del Centro Nacional de Investigación de Pesca y Acuicultura (CENIPA), adscrito al Ministerio del Poder Popular de Pesca y Acuicultura, bajo la gestión de su director ejecutivo, Eric Martínez, y la subdirectora Ruth Vásquez, robusteciendo la transferencia de conocimiento científico y tecnológico hacia las comunidades costeras.
Los estudios preliminares han arrojado resultados sorprendentes, al procesar estas conchas, el polvo obtenido actúa como una carga de refuerzo natural que, al mezclarse con el reciclado, eleva drásticamente la resistencia y propiedades mecánicas del material.
Sin embargo, el verdadero poder de estos bloques ecológicos proviene de la tecnología nuclear. El equipo del Laboratorio de Polímeros del IVIC, liderado por el Investigador Dr. Edgar Catarí y respaldado por los profesionales Edward Longa y Astrid Herrera trabajan en estrecha cooperación con la Planta de Esterilización por Irradiación PEGAMMA del propio instituto, coordinada por Carlos Jiménez y el profesional de investigación Víctor Molina.
Edward Longa, Profesional Asociado a la Investigación, detalló que el uso de la radiación ionizante permite modificar la estructura interna de los polímeros.
«A través de la irradiación podemos realzar las propiedades de los materiales y obtener resultados extraordinarios, permitiendo que un plástico viejo sea tan fuerte o más que uno nuevo», afirmó Longa.
Mincyt/ Prensa/ Con información del IVIC




