Por Gabriela Jiménez Ramírez
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Hamburgo, en Alemania, reveló que el estrés agudo, además de afectar las emociones o la memoria de manera general, puede modificar directamente la capacidad del cerebro para relacionar recuerdos y generar nuevas inferencias.
El hallazgo, divulgado por WIRED en Español y publicado en la revista científica Science Advances, representa un avance importante para comprender cómo el estrés influye en los mecanismos neuronales del aprendizaje y la memoria.
La investigación se centró en un proceso cognitivo conocido como integración de la memoria, una función que permite al cerebro conectar experiencias previas con información nueva para construir conocimiento flexible y realizar deducciones.
Para analizar este fenómeno, el equipo trabajó con 121 adultos utilizando resonancia magnética funcional, tecnología que permite observar la actividad cerebral en tiempo real, junto con análisis de similitud representacional, una técnica que compara patrones neuronales para determinar cómo el cerebro organiza los recuerdos.
En una primera sesión, los participantes memorizaron pares de imágenes compuestos por animales asociados con rostros o paisajes. Al día siguiente, aproximadamente la mitad de los participantes fue sometida a una situación breve de estrés agudo, mientras el resto permaneció en condiciones normales.
Posteriormente, ambos grupos aprendieron nuevas asociaciones entre los mismos animales y figuras tridimensionales. Finalmente, los investigadores evaluaron si los participantes podían relacionar indirectamente las imágenes iniciales con las nuevas figuras aprendidas.
Las imágenes cerebrales mostraron que distintos tipos de estímulos activaban regiones específicas del hipocampo. Sin embargo, en las personas sometidas a estrés, la capacidad de conectar recuerdos disminuyó significativamente.
La importancia del hallazgo para la neurociencia es que ayuda a comprender cómo el estrés altera el aprendizaje y la toma de decisiones.Por esta razón, es fundamental darnos espacio para desconectarnos y permitirle al cerebro recuperarse.