Durante 28 años, la Dra. Mingrelia España, investigadora de la Dirección de Agricultura y Soberanía Alimentaria de la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), ha realizado importantes estudios en áreas de fertilidad y biología con microorganismos, que tienen entre uno de sus objetivos generar soluciones efectivas en la preservación de los ecosistemas, en los procesos de producción agrícola.
Nacida en el estado Apure, el 10 de enero de 1969, Mingrelia creció junto a sus cuatro hermanos, sintiendo curiosidad por las plantas y los espacios para la siembra. De esa época recuerda que sus padres, siendo ella aún pequeña, decidieron mudarse a una zona rural de San Fernando de Apure.
“En la casa teníamos un espacio para sembrar y siempre me llamó la inquietud de las matas y la siembra y decidí estudiar agronomía”, expresa.
Cuenta que a los 16 años se fue a Guanare, estado Portuguesa, a estudiar en la Universidad Experimental de Los Llanos (Unellez), con un permiso de sus padres por ser menor de edad. En ese entonces, era la única sede de esta casa de estudios que ofertaba la carrera de ingeniería agronómica en el país.
“Posteriormente, hice una maestría en ecología en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Después que terminé mi maestría entré a trabajar como investigadora en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas”, dice la científica venezolana.
Su dedicación y pasión por el área le permitieron doctorarse en Ciencias Agrícolas en Alemania, fortaleciendo sus líneas de investigación dedicadas a microorganismos biofertilizantes, estudios de rizobios para leguminosas, de bacterias solubilizadoras de fósforo, micorrizas y, también, bacterias fijadoras de nitrógeno de vida libre.
En la Fundación IDEA, la Dra. España tiene aproximadamente 13 años trabajando como investigadora. Actualmente, realizar estudios sobre uso de prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, empleando bioinsumos con el objetivo de ofrecer a los productores y productoras del país fuentes innovadoras de nutrientes.
Esta labor es desempeñada junto a la Dra. Marcia Toro, del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Universidad Central de Venezuela, como parte del compromiso asumido por Venezuela ante el Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe (ARCAL), específicamente en el proyecto RLA-5090 y el Programa de Cooperación Técnica del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Comenta que ser una mujer en las ciencias ha significado una experiencia positiva, porque aunque “sí, es cierto que por mucho tiempo la mujer fue vista un poco más de lado que los hombres, en mi experiencia particular pienso que tuve mucha suerte, porque yo conseguí trabajo saliendo de la maestría, enseguida se oyó la oportunidad de trabajar en un instituto de investigación agrícola como el INIA, de hecho, me he mantenido como investigadora desde ese momento”.
Agrega que ha tenido la gran oportunidad de coordinar varios proyectos nacionales e internacionales, siempre en el área de microbiología de suelo. Tarea que es de dedicación exclusiva.
“El trabajo que uno tiene como investigador no es nada fácil porque, a diferencia de cualquier otro trabajo, aquí no hay un horario, aquí no hay un de 8 a 12, de 1 a 4, es mentira. El trabajo de investigador es 24/7, porque así tú no estés en la oficina o en un laboratorio, tú siempre estás pensando, ideando, escribiendo, fuera de horario, en tu casa, en la madrugada, a la hora que te despiertes”, refiere.
En este sentido, la investigadora venezolana comenta que la juventud que siente vocación por las ciencias debe seguir sus instintos, creer en ellos y concretar sus metas. “Ese animalito que a veces le llega a uno de ser curioso por alguna cosa, que lo sigan, que sigan adelante, que no tengan miedo en poder lograr lo que uno se propone desde muy temprana edad”.
Oficina de Gestión Comunicacional del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología / Periodista: Vanessa Gutiérrez / Fotos: Marcos Velásquez.
